Leo, pareja de Daniela de Lucía, detalló la preparación de la vedette para Gran Hermano: llevó solo el 5% de su ropa, le prohibieron libros pese a haber escrito tres y ocultó un gatito simbólico de su mascota compartida. Salió brevemente del aislamiento por motivos familiares tras la muerte de su padre hace 10 años.
En la entrevista, Leo afirmó tener 100% confianza en Daniela pese a posibles acercamientos románticos en la casa, como con Brian Sarmiento. Negó permitidos para sexo o besos, aceptando solo abrazos, y bromeó sobre no quitarle el viaje a París a la mamá de Daniela por ganar el juego mediante seducción.
Discutieron la obsesión estética de Daniela: intentó entrar con anteojos oscuros para disimular al despertar, prefiere planchas para el pelo y tiene un vestidor enorme con ropa de alta costura como la de Graciela Borges o Mirna Goransky. Leo reveló que es detallista y compradora compulsiva de la Casa del Teatro.
Panelistas cuestionaron si Daniela aguantará sin maquillaje ni plancha, compitiendo con Janine Asili, y si mantendrá su estilo frente a estrategias como la de Andrea del Boca con ropa gastada. Leo defendió su madurez para manejar el encierro sin traicionar valores.
La charla terminó con invitación a volver en 10 días para ver su reacción, destacando que Daniela entrará estratégica pero vulnerable a provocaciones sobre su imagen.