Un juez declaró formalmente en quiebra a Garbarino, histórica cadena de electrodomésticos argentina que llegó a tener 350 locales en el país. La empresa, vendida en 2021 al Grupo Rosales tras crisis familiar, peleó por sobrevivir desde 2022 pero cerró definitivamente en marzo de 2026.
La quiebra no se atribuye al gobierno de Javier Milei, sino a problemas previos como cambio de hábitos de consumo, auge del e-commerce, deudas por financiamiento propio y malos manejos internos. Otras cadenas similares resistieron, y nadie compró la marca pese a su recuerdo positivo en las familias.
Al cierre quedaban tres locales en Buenos Aires (Uruguay, Cabildo y outlet en Almagro) y 18 trabajadores. Ahora inicia liquidación de stock restante, con juicios laborales pendientes que desalentaron compradores potenciales.
El panel destacó que Garbarino fabricaba productos y basaba su negocio en tarjetas propias, pero colapsó por deudas y falta de interesados en la marca icónica.