Irán responde con una masiva ofensiva de 571 misiles balísticos y más de 1300 drones contra Israel y bases estadounidenses, provocando sirenas en Tel Aviv y obligando a la población a refugiarse. Muchos misiles fueron interceptados por la Cúpula de Hierro, pero algunos impactaron causando incendios y daños materiales en zonas urbanas.
Los misiles en racimo liberan hasta 80 submuniciones con un radio de daño de 8 kilómetros, armamento prohibido por convenios internacionales por su impacto en civiles. Panelistas destacan la dificultad para los sistemas antimisiles y muestran imágenes en vivo de explosiones en Beirut, con fuego en las calles atribuido a bombardeos israelíes contra Hezbollah.
Estados Unidos hunde un portaaviones iraní del tamaño de uno de la Segunda Guerra Mundial, según el Comando Central estadounidense, como parte de la misión para destruir toda la armada iraní y asegurar la navegación en el Estrecho de Ormuz. Los proxies iraníes como Hezbollah, Hamás y hutíes están debilitados desde 2023, forzando confrontaciones directas.
El conflicto entra en su séptimo día con expansión regional, Trump avanza por delante del cronograma, e Israel realiza 2500 ataques. Irán muestra disposición a sacrificar civiles, complicando una salida negociada pese al poderío militar aliado.
Estados Unidos gastó 788 millones de dólares el primer día, un costo mínimo en su presupuesto pero enfocado en inteligencia para lograr la rendición del régimen mediante ataques precisos.