Con solo 98 días para el Mundial, el presidente de la Federación de Fútbol de Irán, Meditaj, declaró que es "poco probable" participar por los ataques de Estados Unidos e Israel, dejando la decisión a dirigentes deportivos en medio de la guerra en Medio Oriente.
Esto afecta la finalísima Argentina-España del 27 de marzo en Qatar, cuya sede podría cambiarse por seguridad, aunque Europa insiste en mantenerla; panelistas debaten si se juega pese al peligro.
Si Irán se baja, enfrenta multas de 300.000 a 700.000 dólares y debe devolver 12 millones de FIFA; un reemplazo como Irak ocuparía su lugar según el orden de clasificación AFC, alterando partidos pautados como Irán-Egipto.
Argentina debutaría el 15 de junio ante Nueva Zelanda en Los Ángeles, luego Bélgica y Egipto; el panel repasó exclusiones históricas de FIFA por conflictos, como Alemania y Japón en 1950, Sudáfrica por apartheid, Yugoslavia, Rusia desde 2022 y Austria en 1938.
Destacaron protestas pacíficas en Irán, como mujeres no cantando el himno, y el 80% de ciudadanos queriendo cambio, en un contexto de opresión pese a sanciones económicas de FIFA.