La Guardia de Finanzas y la Agencia de Aduanas de Italia interceptaron en el puerto de Ancona un cargamento ilegal de más de 10 millones de detonadores y 314.000 municiones oculto en un camión articulado.
El material bélico pretendía viajar en un barco de pasajeros hacia Grecia y luego a Chipre, declarado falsamente como mercancía genérica para evadir controles de seguridad.
El cargamento pertenece a dos sociedades italianas y Chipre se considera un enclave estratégico en rutas entre Europa y Oriente Medio.