El plantel del Inter Miami visita la Casa Blanca para ser recibido por el presidente Donald Trump, en un evento protocolar similar a los de otros campeones deportivos de Estados Unidos tras ganar la Copa de la MLS. El equipo entrega una camiseta rosa del club, con presencia confirmada de Scott Bessen, uno de los dueños vinculados a líderes anticastristas.
Aunque no se confirma oficialmente la asistencia de Lionel Messi, el panel especula sobre su posible encuentro con Trump, destacando su renuencia histórica a fotos políticas: rechazó invitaciones de Joe Biden y al gobierno de Alberto Fernández, salvo con Mauricio Macri en contexto FIFA. Se menciona a David Beckham y los hermanos Mas Canosa como dueños.
El evento se da en medio de la guerra con Irán, contrastando el 'color' deportivo con los éxitos militares de Estados Unidos, que redujo en un 86% la capacidad balística iraní y busca un cambio de régimen tras la eliminación de Ali Khamenei. Trump desliza transiciones políticas en Irán.
Se destaca el impacto de Messi en el negocio del fútbol en EE.UU., potenciando ingresos del Inter Miami desde 2023, y conexiones con Cuba, alineando el lema 'Freedom to dream' con exiliados anticastristas.
Ivanka Trump asiste en primera fila, y el panel ironiza sobre la ausencia de protagonismo político para Messi, enfatizando su neutralidad.