Hackers irrumpieron en la televisión estatal de Irán con un mensaje rebelde proclamando la muerte del líder supremo Ali Jamenei y advirtiendo que su hijo Mojtaba correrá la misma suerte. El video mostró lemas como "Irán será libre, mujer, vida, libertad", evocando las protestas por Mahsa Amini, y llamó a los militares a unirse al pueblo contra el régimen, exigiendo rendición antes del amanecer.
En medio de la escalada, Israel lanzó ataques en vivo contra posiciones de Hezbollah en Beirut, con detonaciones audibles que eliminaron al comandante de poder de fuego en el sur del Líbano. Irán respondió atacando un hotel civil en Bahrein, causando daños severos sin víctimas por milagro, violando el derecho internacional según los conductores.
Un argentino en Dubái, Maximiliano Gularte, relató el sexto día de guerra, desmintiendo rumores exagerados de destrucción masiva en la zona. Mientras, Líbano impuso visas a ciudadanos iraníes y congeló activos de la Guardia Revolucionaria en Hezbollah, distanciándose del grupo terrorista que controla escuelas, hospitales y supera al ejército local.
Tomás Farine Dugan, querellante en causas AMIA y memorándum con Irán, vinculó la crisis al rechazo argentino a transferencias nucleares, revelando pruebas nuevas que surgen del caos interno iraní. Explicó que una caída del régimen facilitaría detenciones vía Interpol, ya que la delegación local no cumple alertas rojas.
La cobertura enfatizó la desquebrajadura interna del régimen, con amenazas a embajadas occidentales, represión basij y posibles incursiones terrestres israelíes en Líbano, generando pánico regional.