Gran Hermano introduce la placa planta, una mecánica que envía directamente a placa a participantes que no juegan y pasan desapercibidos, castigándolos por su pasividad.
Santiago del Moro define planta como aquel que habita la casa sin alterar el ecosistema, según la Real Academia de Big Brother Internacional, un concepto con historia en ediciones anteriores donde Catalina Gorostidi de Las Furiosas los llamó caracoles por su aburrimiento.
La regla transforma la crítica en norma oficial: en esta casa, quien no juega se va, marcando discusiones pasadas y evolucionando el ADN del reality.
Participantes planta solo tomaban sol sin mover piezas, pero ahora enfrentan consecuencias directas en la competencia.