La finalísima entre Argentina y España del 27 de marzo peligra en Qatar debido a la escalada del conflicto en Medio Oriente, según panelistas que cuestionan las condiciones de seguridad. La FIFA mantiene por ahora que el partido se juega, pero surgen dudas por ataques a refinerías en Bahrein y suspensiones como el MotoGP.
El GP de Bahrein de Fórmula 1 está en incertidumbre, ya que Aramco, sponsor principal de Aston Martin, sufrió ataques que afectan su financiación. Panelistas destacan que la imprevisibilidad de la guerra impide planificar eventos deportivos con fecha de vencimiento clara.
La discusión se extiende al impacto económico global, con el petróleo subiendo 10 dólares en una semana, acciones cayendo y capitales huyendo de emergentes como Argentina. Aunque exportamos petróleo, los costos y tasas de interés aumentarán dramáticamente.
Alemanes cruzan a Polonia para cargar nafta ante temores inflacionarios, evocando crisis pasadas como el efecto tequila. España ya siente el impacto, y Argentina no escapará si el mundo estornuda.
Irán pide ayuda a aliados como Hezbollah, financiado con mil millones, mientras Israel bombardea sus células y un estadio en Irán. La noche trae mayor peligro en la zona.