Una mujer cuya familia invertía en oro lleva a Joyería El Tazador un reloj Cartier francés con cronógrafo automático de hombre, heredado de generación en generación, y un conjunto de monedas variadas incluyendo dólares americanos grandes, sol peruano, crugerrán, 100 pesos chilenos, libras esterlinas de 8, y maple canadiense.
El tasador verifica el funcionamiento del cronógrafo y pulsadores, confirma pesos de monedas para autenticidad, y destaca la variedad.
Ofrecen un total de 5.190.000 pesos por todo, superando las expectativas de la clienta que quiere invertir el dinero; ella acepta y pide la transferencia inmediata.
Intercambian tarjetas para una amiga interesada y promocionan web y WhatsApp.