La escalada bélica entre Pakistán y Afganistán ha generado alarma internacional, con denuncias del régimen afgano ante la ONU por víctimas civiles en los bombardeos pakistaníes.
Los combates en la línea Turand provocaron el desplazamiento de unas 66.000 personas en el este y sureste de Afganistán, agravando la crisis humanitaria y afectando infraestructuras críticas como hospitales y centros de asistencia internacional.
La suspensión de operaciones en pasos fronterizos como Torham y Bashdam Shah limita la entrega de ayuda, dejando sin cobertura alimentaria a más de 160.000 residentes en las provincias más golpeadas.