Delincuentes robaron con total impunidad durante dos horas y media un local de ropa en el centro de Ramos Mejía, en Bolívar al 264, forzando cerraduras mientras simulaban ser una pareja para distraer. Se llevaron toda la mercadería de invierno, la caja chica y causaron pérdidas millonarias a su dueño Maximiliano, quien ahora porta arma por temor tras robo previo en su casa donde lo golpearon.
Su hijo de 13 años duerme con un machete bajo la cama por miedo a nuevos robos, y los comerciantes locales reclaman ayuda de la Municipalidad de La Matanza sin respuestas del intendente Espinosa ni del secretario de seguridad Eduardo Barca. En vivo, la periodista Paula Wilberg muestra el centro comercial lleno de negocios pero sin presencia policial visible, con patrulleros que solo aparecen para cámaras.
Diego, delegado de comerciantes con 30 años en la zona, relata reuniones con cúpula policial y municipales donde prometieron patrullaje y centro de monitoreo, pero no hay efectivos ni prevención pese a arrebatos diarios, entraderas y ladrones trepando techos. Los vecinos se organizan en WhatsApp y responden alarmas ellos mismos, ya que el 911 tarda 15-20 minutos.
La periodista y Diego caminan por Rivadavia, Belgrano, Mitre y Moreno hasta la delegación municipal y comando de patrulla a tres cuadras, mostrando calles sucias, plazas abandonadas, ausencia de policías en esquinas pese al alto tránsito y casos fatales como el quiosquero asesinado. Golpean la puerta del comando donde un efectivo entra alertado por la TV.
Los comerciantes acusan desidia total, con robos constantes y falta de inteligencia policial, mientras la zona permanece tierra de nadie de noche y vulnerable de día.