En Lanús, los comercios enfrentan una caída drástica en las ventas, de 500 pesos diarios el año pasado a solo 100-110 pesos ahora, un 20% de lo anterior, mientras todos los costos suben sin parar: alquileres, cargas sociales, personal, luz y servicios.
Los dueños redujeron personal de tres a uno y ahora atienden solos, condenados a bajar la persiana por la crisis económica del gobierno.
Otro local liquida mercadería para cerrar definitivamente tras ocho años de funcionamiento, dejando a cinco empleados en la calle por precios altos, alquileres caros y ventas bajas en la emblemática avenida 9 de Julio.
Varios comercios cierran en la zona, reflejando una postal de época similar a Mar del Plata, Córdoba y Buenos Aires, donde la economía cruje pese al relato de éxito del plan oficial.