Comerciantes de Lanús reportan una caída del 80% en ventas respecto al año pasado, con facturación diaria en 100-110 pesos contra niveles previos mucho mayores, lo que los obliga a cerrar locales.
Los gastos suben por todos lados: alquiler, personal, cargas sociales, luz, mientras las ventas bajan drásticamente por la crisis económica del gobierno.
Un comerciante explica que redujo personal de tres a uno y ahora solo él y su señora atienden, con cartel de liquidación por cierre total una vez agotada la mercadería.
Este panorama se suma a cierres masivos en Córdoba y Mar del Plata, condenando al sector por políticas que favorecen importaciones y ajuste.