Los panelistas critican duramente las políticas económicas del gobierno de Javier Milei, destacando la quiebra decretada de la histórica cadena Garbarino, que operaba hace cuarenta años con fábricas propias y miles de empleados. Mencionan también las penurias de la curtiembre de los Galperinos, como ejemplo de cómo empresas grandes están colapsando sin que al ministro Luis Caputo parezca importarle.
Caputo declaró con sorna que Argentina no es una potencia industrial y que la mejor política es no tener política industrial, burlándose de quienes reclaman medidas de protección. Los industriales de la UIA muestran complacencia ante un modelo que destruye empleo, con renuncias como la de Diego Coates, director ejecutivo por 20 años, y reclamos ignorados por la dirigencia, como el de Toto Ibáñez y presidentes regionales que exigen reuniones urgentes.
Empresarios como Mario Griezmann de la Cámara de Comercio advierten que algunos quedarán en el camino, mientras la Federación Industrial de Santa Fe y la UIA de Tucumán alertan que se quedarán sin industria ni laburantes. El panel acusa al gobierno de desmantelar la anomalía industrial argentina, construida con incentivos estatales durante décadas, y predice la mitad de los empleos perdidos en cuatro años.
Milei prefiere que se hable de golpes o comparaciones con Macri antes que de la economía real, en un contexto de industricidio que solo genera silencio de los grandes empresarios.