Cancillería reporta unos 630 argentinos en zonas de conflicto, principalmente en Israel y Qatar. El gobierno arma operativos con aerolíneas para repatriarlos cuando reabran espacios aéreos, priorizando salud, niños y mayores.
Argentinos varados insisten en gestiones por estar atrapados por violencia y escalada bélica; incluyen turistas, trabajadores y residentes.
Un argentino en Cfarsaba, cerca de Tel Aviv, cuenta que reciben alertas de misiles y van a cuartos seguros; familia junta pero sin trabajo por seguridad.
Otro en Bechán teme el trayecto al trabajo sin refugios: para, se cubre con cuerpo a tierra si suena alarma. En casa y trabajo tienen búnkeres.
Testimonios reflejan miedo diario en medio de la guerra.