La policía interrogó a sospechosos en un terreno baldío tapeado en Roldán, cerca de Rosario, y descubrió un arsenal de armas de grueso calibre enterradas en barriles plásticos bajo tierra, vinculado a la banda de los menores del narcomenudeo.
Uno de los sospechosos resultó pariente de un miembro preso de la banda, tras tareas de inteligencia y allanamientos que llevaron al uso de detector de metales para hallar el escondite.
Las armas impresionantes se presumen destinadas a un gran golpe, aunque hay múltiples hipótesis sobre su propósito.