Por primera vez en 2024, los argentinos consumen más pollo que carne vacuna debido al deterioro económico y la brecha de precios, un cambio que se acentúa en los últimos 35 años.
El 85% de los argentinos come pollo de una a siete veces por semana, y el 11% lo hace diariamente. Ahora el consumo de pollo iguala al de carne vacuna, cada uno representando el 37,5% del total de carnes.
En 2025, la carne vacuna subió un 54%, por encima de la inflación, mientras el pollo aumentó solo un 12%. El cerdo también es más económico, impulsando el cambio en hábitos alimenticios por el bolsillo.
El pollo se integra fácilmente a las comidas de diversas formas, manteniendo el consumo proteico pese a la cultura carnívora argentina.