Andrea del Boca y Daniela de Lucía se posicionan como aliadas naturales en Gran Hermano tras el golpe bajo de Janina Silly, quien recriminó a Daniela su intervención en una discusión mencionando el reciente velorio de su padre. El panel de A la tarde destaca cómo Daniela, pese al duelo por la muerte de su padre, mantiene compostura y herramientas emocionales para neutralizar ataques, capitalizando el dolor sin victimizarse.
Andrea defiende públicamente a Daniela mirando a cámara, criticando las actitudes de Janina y señalando que su comentario molestó no solo a la familia sino a toda persona con humanidad. El equipo analiza la estrategia: Janina se expone como villana, beneficiando a Andrea, quien arma un complot contra ella mientras eleva la empatía en la casa.
Daniela acepta las disculpas de Janina pero las califica de insinceras, convirtiéndolas en un nuevo error que la hunde más. El panel debate si esta jugada sirve al juego de Gran Hermano, recordando villanos exitosos como Furia, y cuestiona si Daniela y Andrea llegarán a la final, apostando por Daniela como ganadora por sus herramientas de coach.
Se revela que Daniela decidió volver al encierro para honrar la memoria de su padre, quien valoraba el trabajo, y su madre apoyó la decisión. El dúo eleva la conversación con madurez, evitando golpes bajos, aunque alertan sobre posibles complots femeninos en la casa.