Los participantes de Gran Hermano reciben la nueva producción semanal: recrear la icónica película "100 veces no debo". Deben ponerse de acuerdo en la asignación de personajes para la obra relacionada con el presupuesto de comida de la casa.
Andrea intenta tomar control de múltiples roles, incluyendo directora y varios personajes, lo que genera acusaciones de dedocracia y pobreza espiritual. Los demás critican su actitud de querer todo para sí, recordando que no todos tienen experiencia en fútbol u otras áreas, y proponen equidad para contentar a los grupos.
Vicky ofrece ayuda en actuación, caras y tiempos, mientras buscan levantar el ánimo de nominados como Juani, animándolo a pelear hasta el final. El panel destaca que este reparto desató un escándalo mayor que el conflicto anterior, con tensiones por roles como el conductor.
Andrea defiende que estudió y quiso equilibrar, pero escuchan comentarios de mala onda y percepciones de actor en otros como Vicky. La dinámica muestra divisiones en la casa por ambiciones en la recreación.