Kevin Arilegui, analista internacional, detalló que Irán busca elevar costos económicos de la guerra para presionar a aliados de Estados Unidos mediante amenazas en el Estrecho de Hormuz, afectando petróleo, logística, alimentos y fertilizantes como la urea que pasa por allí.
En Europa, España rechaza apoyar la guerra por falta de base legal y niega bases para combustible, mientras Alemania respalda objetivos de Estados Unidos e Israel, viendo a Irán como amenaza al orden internacional; el resto prioriza defensas propias ante ataques en Chipre y posible frente libanés con evacuaciones en Líbano.
Turquía, atacada y miembro OTAN, minimiza el incidente para no alinearse con Israel; China, principal comprador de petróleo iraní, duda intervenir por intereses regionales y aversión a conflictos, esperando errores de Estados Unidos como Rusia.
Aliados de Irán como Hezbollah en Líbano generan rechazo local por involucrar al país en la guerra pese a resoluciones ONU, y hutíes en Yemen interrumpen Mar Rojo, pero la red de alianzas iraní queda aislada tras seis días de conflicto.