Ana Lía cierra el intercambio sobre el comino explicando que su olor le provoca llanto inmediato por memoria sensorial de su abuela Otilia, y menciona que la albahaca evoca a su abuela Soledad.
Comparte anécdota impactante: durante mucho tiempo fantaseó con embalsamar a sus padres y tenerlos en el living, lo que genera explosiones de risas nerviosas y múltiples gritos de "¡Para!" del panel.
Prometen continuar el tema mañana y Ariel pregunta por el teatro donde actúa, confirmando el Teatro Multicena.
Agradece al mejor equipo del mundo, se despide hasta mañana asegurando que Dios querrá, en tono emotivo y humorístico.