La abogada argentina Agostina Páez, santiagueña acusada de injuria racial en Brasil, continúa con prisión domiciliaria a 70 kilómetros de Río de Janeiro, recibiendo amenazas que la obligaron a alejarse de la urbe.
Su abogado en Argentina, Sebastián Robles, desmintió que la causa haya elevado a juicio oral, y el Ministerio Público Fiscal se opuso a todos los argumentos de la defensa.
El juez tiene 15 días para resolver tras revisar pericias y testigos de ambas partes, mientras Páez permanece sola, preocupada y con tobillera electrónica, sin intervención activa de la Cancillería Argentina más allá de herramientas iniciales.
Páez desea volver a Argentina, pero deberá esperar entre 15 y 20 días la resolución judicial en un caso ligado al eje del racismo, similar a incidentes en el fútbol.