Tras un derrumbe, familias con niños pequeños siguen sin respuestas de autoridades ni seguros, viviendo en casas prestadas o en la calle. Una madre contó cómo sacó a sus hijos de 2 y 4 años dormidos en la noche del colapso.
En una asamblea vecinal cercana, los damnificados se quejan de no saber si llamar al seguro o evaluar daños en autos, y esperan que alguien dé la cara con soluciones concretas porque no tienen recursos ni dónde ir.
Expresan angustia total, postergando cumpleaños y vidas normales, demandando intervención urgente del Estado o responsables.