Una vecina integrante de la Comisión de la Sociedad de Fomento del barrio Rivadavia en Merlo descubrió a un bebé varón recién nacido dentro de una bolsa plateada metalizada en la calle Juan 23. El niño estaba envuelto en mantas, con cordón umbilical y manchas hemáticas, lo que indica que el parto ocurrió hace instantes.
La mujer inicialmente pensó que se trataba de un perrito abandonado, pero al acercarse notó que se movía o emitía sonidos, confirmando que era un humano. Inmediatamente alertó a la policía, que lo trasladó al Sanatorio Juan Bautista, donde el bebé se encuentra en buen estado y fuera de peligro.
Imágenes de cámaras de seguridad captaron a una mujer dejando la bolsa y regresando al lugar. La policía investiga si es la parturienta o un tercero, reconstruyendo la secuencia fáctica para identificarla, considerando posibles motivos como problemas psiquiátricos, económicos, violencia familiar o embarazo no deseado.
El panel discute la ley de parricidio, que podría aplicarse si se confirma abandono por la madre, aunque destacan que el bebé fue dejado protegido en lugar visible, a diferencia de casos donde se desechan en basureros. Mencionan precedentes donde finders adoptaron o se encontraron familias rápidamente.