La administración turca convocó al embajador de Irán para protestar formalmente por la ofensiva con un misil balístico que intentó ejecutar contra bases de la OTAN en territorio turco, pero que fue interceptado por los sistemas de defensa aliados sin consumar el ataque.
Este incidente forma parte de la escalada regional tras la operación Furia Épica de Estados Unidos e Israel contra Irán, donde previamente los cancilleres Hakan Fidan de Turquía y Abbas Araghchi de Irán mantuvieron una comunicación para detener la expansión de la guerra, aunque Irán justificó el lanzamiento como defensa ante la asfixia militar estadounidense.
Turquía advirtió que responderá a cualquier hostilidad dentro del derecho internacional, mientras Europa activó máxima alerta y España condenó el ataque solidarizándose con Turquía.
Las alarmas se activaron en Turquía y el gobierno está dispuesto a defender su territorio en los próximos días.