Pedro Sánchez critica duramente la ofensiva de Donald Trump contra Irán y exige cesar hostilidades por diálogo, defendiendo valores coherentes con posiciones en Ucrania, Gaza, Venezuela y Groenlandia. Rechaza ser cómplices por miedo a represalias, confiando en la fortaleza económica, institucional y moral de España.
Trump responde amenazando con embargo comercial total a España, cortando todo negocio por la negativa del gobierno español a autorizar bases de Morón y Rota para operaciones contra Teherán. Lo declara en la Casa Blanca ante el canciller alemán Friedrich Merz, afirmando que podría parar todo lo relacionado con España y que no necesita nada salvo su gente estupenda, criticando el liderazgo de Sánchez.
Sánchez es presentado como cuestionado en su país, y Trump aprovecha la dependencia económica española de empresas tecnológicas estadounidenses como Google, que requieren permisos locales para operar en el ecosistema digital español.