Roberto Piazza, diseñador de moda con 50 años de trayectoria, defiende el repunte de la industria textil argentina pese a la competencia china de marcas como Shein y Wish. Explica que no se puede competir en volumen con los chinos, que producen millones de prendas sintéticas baratas, pero sí en calidad y precios accesibles en lugares como Avellaneda.
Critica a los avivados que sobrevaluaban la mercadería y destaca que ahora los precios bajaron, permitiendo competir con importaciones. Menciona que distingue la mafia de La Salada de la producción seria en Avellaneda y aconseja a nuevos diseñadores empezar con calidad en poca cantidad para ganar volumen.
Desmiente las declaraciones del ministro Caputo, quien dijo que la ropa argentina es porquería, y aclara que hay productos de excelente calidad local además de malos. Cuenta que se viste en todos lados, incluyendo Argentina, y rechaza generalizaciones negativas contra la industria nacional.
Piazza expresa optimismo por el país: el año pasado le fue bien económicamente y anímicamente, canceló planes de irse por la pandemia y ahora tiene esperanza gracias a su amistad con Javier Milei desde hace un año. Destaca contrataciones para shows y repunte en fiestas de 15 y casamientos, con salones ocupados por un año pese a precios altos.
Atribuye la baja en casamientos a un problema sociológico por rechazo al compromiso, pero ve reactivación en eventos juveniles que impulsan demanda de vestidos y trajes de lujo.