La conferencia de prensa de Nahuel Gallo, el gendarme liberado tras 445 días detenido en Venezuela, se retrasa en el edificio Centinela porque presenta un delicado estado psicológico y de salud.
Panelistas explican que Gallo está mal alimentado, aislado 23 horas diarias sin sol ni aire, sometido a tortura psicológica aunque sin lesiones físicas graves. Psicólogos de Gendarmería evalúan su "apertura psíquica" por el largo cautiverio, lo que requiere recuperación antes de exponerlo.
Surgen especulaciones sobre temor a sus declaraciones: dudas sobre por qué viajó a Venezuela, condiciones de detención y salida, incluso rumor desmentido de que pidió baja de la fuerza. Comparan con rehenes de Hamás que tardaron días en hablar por el shock.
El alta médica era inminente ayer pero se demoró con tomografías y chequeos; el principal problema es mental, no físico, generando expectativas y preocupación por su inestabilidad.