Martín Rapalini, titular de la Unión Industrial Argentina (UIA), emocionado por el patriotismo del gendarme Nahuel Gallo, defendió el rol esencial de la industria nacional y reiteró que sin industria no hay país.
Rapalini explicó que el sector genera 1.200.000 trabajadores directos y hasta 4.000.000 indirectos, con conocimiento y capital social en todo el país. Pidió precios y calidad internacionales, pero criticó distorsiones como tasas de interés altísimas, presión fiscal elevada y juicios laborales millonarios que terminan impactando en los precios finales.
En transición de una economía inflacionaria, la industria enfrenta caída heterogénea: sectores como automotriz, textil y construcción bajan ventas un 20%, mientras otros como refinación de petróleo crecen. Rapalini reclamó previsibilidad, seguridad jurídica y competencia leal contra subfacturación y contrabando, y elogió el orden macroeconómico del gobierno de Javier Milei.
Tras reunión con Luis Caputo, planteó créditos, baja de impuestos e infraestructura como hidrovía y logística. Defendió integración con UE y EE.UU., pero insistió en nivelar la cancha interna para competir con China o Brasil. Mencionó ejemplos como Uruguay bajo Yamandú Orsi y visiones de Marco Rubio y Donald Trump sobre reindustrialización.
La UIA mantiene diálogo con CGT, gobernadores y funcionarios, y cree esencial construir consensos público-privados para reducir costos en toda la cadena de valor.