Los precios del gas en Europa subieron hasta un 45% alcanzando 46 euros por megavatio hora, tras el ataque a instalaciones de Qatar Energy y la amenaza de Irán de bloquear el Estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20% del petróleo mundial.
Qatar detuvo su producción de gas, golpeando a Europa que depende del 14% de su GNL. El tráfico de petroleros se detuvo según satélites, en un momento de reservas bajas por debajo del 30% en la UE, con Alemania y Francia en 20%.
La crisis energética agrava la vulnerabilidad europea post-rusa, con flujos globales amenazados por ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán.