Ex empleados de FATE protagonizaron una manifestación que terminó en represión policial durante una audiencia de conciliación obligatoria con el gobierno y empresarios. Habían acordado ocupar dos carriles del metrobús de forma pacífica.
Los manifestantes denunciaron que fue una emboscada porque no cortaban el tránsito y protestaban contra mil despidos y cierre de fábrica, señalando que es la punta del iceberg de miles de trabajadores en lucha.
La policía de la Ciudad intervino pese al acuerdo previo, generando tensión en la zona.