Los trabajadores de la fábrica FATE enfrentaron una represión brutal con balas de goma, palazos y camión hidrante en el Ministerio de Trabajo durante una audiencia por el cierre de la planta que deja a 900 empleados en la calle.
El sindicato denuncia una emboscada del gobierno, que los atrajo al lugar prometiendo soluciones pero los expulsó violentamente bajo un protocolo antiprotesta, gaseándolos y empujándolos junto a la prensa, mientras amenazan con destruir el organismo laboral desde hace dos años para imponer una reforma que congela paritarias y erosiona el poder adquisitivo ante una inflación mentida.
Los obreros cuestionan el gasto público en represión contra contribuyentes que pagan impuestos caros, mientras la industria nacional de neumáticos, que exportaba 5.000 millones de dólares y generaba multimillonarios, cierra por competencia china desleal, atribuyendo la ineficiencia a la política y no a la industria.
Panelistas ironizan sobre el empresario como "héroe" según el presidente Javier Milei, contrastando con despidos sistemáticos, mercado parado sin consumo y desempleo en alza, pese a cifras oficiales que lo niegan en un contexto de bravuconadas libertarias.