Miguel Pichetto califica de rigor excesivo la pulsera electrónica impuesta a Cristina Fernández de Kirchner, quien cumple prisión domiciliaria por condena.
Panelistas debaten si la expresidenta merece la pulsera, argumentando que se caga en la justicia y jugó con todos, por lo que debe cumplir como cualquier preso.
Critican a Pichetto por pedirle que se retire de la política con dignidad y por disfrazarse de republicano en elecciones pasadas.
Recordan anécdotas personales como comidas compartidas y comparan con Napoleón ocultando sangre de soldados heridos.
Uno afirma que Cristina podría decir que se queda y fugarse, haciendo dudoso lo cierto en boca de mentiroso.