Perú declaró estado de emergencia nacional del 1 al 14 de marzo por escasez de gas natural y combustible tras una fuga y deflagración en el campo de Camisea, Cusco, que generó largas colas en gasolineras de Lima.
El Ministerio de Energía y Minas implementó racionamiento priorizando transporte público masivo, suspendiendo ventas de gas natural en algunas estaciones, mientras automóviles y camiones esperan horas para cargar gasolina.
La Transportadora de Gas del Perú suspendió inyecciones y transporte de líquidos en la estación CAPT-43 en Megantoni por seguridad, agravando la crisis en un país con inestabilidad política-institucional.
Ciudadanos protestan por las dificultades para cargar combustible, limitando traslados en Lima, donde reside casi un tercio de la población.