Carlos Bilardo fue recordado por su intensidad y amor apasionado por el fútbol, con panelistas destacando anécdotas personales y su trabajo con figuras como Maradona.
Lo describieron como un loco único en su nivel de dedicación, diferenciándolo del estilo de Menotti y cuestionando críticas como antifútbol.
Mencionaron su paso por Estudiantes en 1982 y su rol en selecciones, elogiando su capacidad para hablar y conectar.