El panel discutió la complejidad del conflicto actual recomendando estudiar la historia del sionismo, la organización de países petroleros y la Biblia para entender los intereses geopolíticos que priman.
Señalaron que el trasfondo religioso juega un rol clave, destacando que el Islam es la religión más moderna, pero no todos los islámicos son terroristas ni fanáticos, al igual que no todos los cristianos son buenos y existen fanáticos cristianos.
Afirmaron que el conflicto se perpetuará por acusación cultural y que las guerras del siglo XXI serán más pequeñas, sin infantería masiva como en las Guerras Mundiales, con ataques a puntos estratégicos en lugar de civiles, recordando la lección de Estados Unidos en Irak.
Criticaron el bombardeo de Estados Unidos a un barco en aguas internacionales violando tratados, concluyendo que los tratados internacionales son mentiras, la ONU es irrelevante sin poder real y quien tiene la fuerza militar ejerce el poder.