Marcos, el padre de una adolescente asesinada durante un robo, explica que los delincuentes de 17 y 14 años salieron a robar un auto pero no frenaron pese a tener oportunidades, impidiendo que su hija bajara del vehículo.
Aunque reconoce el origen violento y abandonado de los agresores, aclara que eso no justifica el crimen y urge a los jueces a enviar un mensaje claro sobre responsabilidad en un país con crisis económica donde muchos jóvenes buenos están en riesgo de contaminación.
Cuenta su fortaleza emocional: tras ver a su hija con una sonrisa en la morgue pese a las heridas, decidió ser su bandera para impulsar cambios como la baja de la imputabilidad penal, cargo que asumió pese al dolor interno.
El panel lo elogia por no criminalizar ciegamente sino preocuparse por educación y prevención para evitar más casos, destacando su sentido común superior al de muchos dirigentes.