El hemisferio norte sufrió nevadas extremas y récord en lugares como Estados Unidos, Japón con acumulaciones de 3 metros, Kamchatka en Rusia y Europa incluyendo Madrid, pese al calentamiento global.
Estos eventos se deben a ciclones extratropicales más potentes, el más intenso en 100 años en la costa este estadounidense, que se nutren del calor y humedad adicionales de océanos con anomalías térmicas elevadas en Atlántico Norte, Pacífico y Ártico.
Los mares absorben el exceso de calor atmosférico causado por el cambio climático, generando fuentes de energía para tormentas más violentas que precipitan nieve intensa y causan numerosas muertes.
La atmósfera busca equilibrio transfiriendo calor al agua, lo que podría repetirse en futuros inviernos boreales y relacionarse con situaciones en Argentina, tema a desarrollar próximamente.