El cabo primero de Gendarmería Nahuel Gallo realiza exámenes psicofísicos exhaustivos en el Edificio Centinela de Buenos Aires tras regresar de casi 500 días de cautiverio en Venezuela, donde sufrió centros clandestinos y cantaba el himno argentino diariamente para mantener el ánimo.
Preocupa especialmente su visión, dañada por más de 400 días sin anteojos, con estudios oftalmológicos en curso para evaluar posibles lesiones en la retina. Aunque luce bien físicamente, los médicos atienden el impacto psicológico del calvario vivido, aferrado a pensamientos de su familia y suelo argentino.
Gendarmería desmiente rumores de que pidió la baja; Gallo está orgulloso de su carrera como cabo primero, aspira a radicarse en Buenos Aires con esposa e hijo, y recibe elogios por representar al país. El presidente Javier Milei espera condecorarlo cuando esté recuperado, según confirmó Patricia Bullrich.
Critican a la AFA y su presidente Claudio Tapia por alianza con la dictadura de Nicolás Maduro, que impidió rescatar al argentino Germán Juliani durante visita de la selección venezolana. El gobierno evalúa acciones legales por traición a la patria; la Justicia, con juez Sebastián Ramos y fiscal Carlos Stornelli, lo citará como testigo en causa por lesa humanidad.