Mika Palas, el argentino nacido en Estados Unidos, domina el escenario de America's Got Talent con su teclado improvisado como tabla de planchar y actuaciones que levantan al público al ritmo de Olé, olé, olé y banderas argentinas ondeando en la audiencia.
En su primera audición y al ganar el botón dorado del jurado Simon, el más exigente, responde preguntas sobre la Copa del Mundo y celebra la unión de culturas con música spanglish para "no sabos", latinos con raíces pero sin dominio perfecto del español.
El público muestra banderas argentinas y americanas, simbolizando la fusión de naciones, y Mika revela que trajo la bandera argentina al escenario pese a restricciones, lo que lo emociona hasta casi llorar y le da energía para representar la cultura argentina a nivel mundial.
Futbolero confeso, luce camiseta de la Selección con una estrella menos, espera el próximo Mundial para tener cuatro y sueña con una de Messi, mientras el panel lo aplaude por romperla y lo elogia como el orgullo argentino en el concurso.