Maru lleva a cotizar una pulsera de oro rojo estilo turbillón dañada en un intento de robo y monedas coleccionables de su abuelo, con el objetivo de venderlas para construir un refugio de animales en su patio.
La pulsera pertenecía a su mamá y la cadena de seguridad impidió el robo aunque rompió la traba; las monedas incluyen chilenas y británicas con alto valor numismático cotizado a precio internacional. Maru ama los animales, hace tránsito y ayuda a refugios, y quiere empezar algo propio porque siempre se enamora de los perritos que rescata.
El joyero detalla el estilo turbillón popular en cadenas y pulseras, lamenta la falta de la travita pero indica que se puede reparar. Cotizan todo en 7.330.000 pesos, un monto que sorprende favorablemente a Maru, quien planea consultar con su mamá y papá antes de decidir la transacción.
Anotan los datos con fecha para posibles fluctuaciones internacionales y le pasan el teléfono del joyero para colaborar con el refugio. Se despiden emotivamente, destacando el amor por los animales, y el presentador elogia la iniciativa de Maru y la atención recibida.