Marcos Viveros, marido de Carmiña, conecta en vivo y cuenta que su esposa estuvo triste ayer en Gran Hermano, extrañando la casa, sus gatos y su rutina diaria juntos, ya que trabajan cerca y pasan todo el día unidos.
Atribuye el llanto al encierro, donde el tiempo se siente infinito como meses en días, y niega que sea actuación o por un novio, insistiendo en su genuina vulnerabilidad.
Revela que Carmiña mostró solo el 10% de su personalidad arrolladora y potente, prometiendo que lo verán pronto; bajó el ritmo tras salir primera de la placa, relajándose después del estrés y votos en su contra.
Explica que recarga energías y volverá fuerte, mientras el panel nota su propia angustia y llanto contenido por la separación.