Jorge Macri anunció el desalojo número 600 de propiedades usurpadas en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, valoradas en 300 millones de dólares, durante dos años de gestión.
Destacó que esta política prioritaria devuelve a los privados lo que les fue quitado por delincuentes, con firme decisión de hacer cumplir la ley y sin margen para usurpaciones.
En un caso icónico, devolvieron una propiedad a su dueño Omar, sanando su corazón, y envió mensaje claro a usurpadores: en esta ciudad no hay espacio.
La medida también devuelve tranquilidad a los barrios afectados.