Sirenas incesantes suenan en Israel por misiles balísticos desde Irán y Hezbollah del Líbano, obligando a la población a refugiarse repetidamente; Gabriel Astrosky reporta en vivo desde un refugio en su casa, destacando la resiliencia israelí contra el terror psicológico.
La sociedad israelí mantiene la normalidad pese al conflicto: restaurantes reabiertos tras atentados, niños jugando y padres permitiendo salidas a casas con refugios; Astrosky menciona que ya van varias idas al refugio ese día, con su hija allí mientras su esposa quedó atrapada en la calle durante una sirena y se refugió en un estacionamiento de shopping.
Se cuestiona la efectividad de refugios privados frente a misiles iraníes potentes, basados en incidentes previos como en Bercheva; se prefieren refugios públicos en sótanos. Unos 300 argentinos quedan varados, evacuados vía Eilat a Egipto o Chipre, aunque algunos procesos demoran por logística y cierre posible del espacio aéreo egipcio.
La población apoya la guerra contra Irán como definitiva, respaldando a Netanyahu pero exigiendo victoria total sin negociaciones impuestas por Estados Unidos como en la guerra de los 12 días; las alertas duran 10 minutos extras por misiles lejanos, generando ansiedad con lanzamientos múltiples de Irán y Hezbollah sin alertas previas.