En el quinto día de la guerra, Irán reclamó control total del estrecho de Hormuz y advirtió que cualquier buque que lo cruce será atacado con misiles y drones, mientras Israel lanzó ataques sobre Teherán, derribó un caza iraní, bombardeó Líbano con 11 muertos e ingresó terrestres en Hiam contra Hezbolá.
La crisis económica golpeó fuerte: la naviera china COSCO suspendió servicios a Emiratos Árabes, Bahréin, Arabia Saudí, Irak y Kuwait; Arabia Saudí interceptó drones en su refinería Ras Tanura; bolsas de Dubái y Abu Dhabi cayeron fuerte. Pedro Sánchez respondió amenazas comerciales de Trump por no ceder bases españolas, y un funcionario iraní descartó negociaciones con Washington.
Keir Starmer, premier británico, pidió mantener la cabeza fría ante la escalada en Medio Oriente por impacto en petróleo y vidas, priorizando protección de británicos con aviones interceptando ataques, permitiendo bases a EE.UU. para neutralizar Irán, en contraste con Sánchez, pero sin unirse a guerra sin base legal.
Rusia advirtió revisar su doctrina defensiva y nuclear por planes de Francia de potenciar arsenal atómico y desplegarlo en aliados OTAN como Alemania, criticando expansión de París, Berlín y Washington; María Zakharova señaló ajustes en política rusa ante amenaza estratégica, en contexto sin New START.
Manifestantes musulmanes en Cachemira protestaron por la muerte del ayatolá; Irán organiza tres días de funeral estatal por Ali Khamenei, fallecido en bombardeos de EE.UU. e Israel, con vigilia continua de 72 horas en mausoleo Imam Khomeini desde medianoche del miércoles.