Un motociclista que sufrió un accidente y destruyó su vehículo llevó joyas familiares a la Joyería El Tazador para venderlas y comprar una moto nueva.
El tasador examinó un prendedor de 1900 con platino, oro y perlas, un reloj Rolex Oyster antiguo de acero sin complicaciones pero impecable, un anillo americano de 14 quilates con rubí y brillantes, aros caravana de platino y oro de época, y un colgante moderno sin sello.
Destacó detalles como tallas antiguas en brillantes, falta de eslabones en el Rolex por ajuste de muñeca, y la calidad general de las piezas heredadas de su madre y abuela.
Tras verificar piedras y engarces, ofrecieron 5.200.000 pesos en efectivo inmediatamente, resolviendo la urgencia del hombre para volver a trabajar.