Los fieles se ponen de pie para recitar una declaración profética para el 2025, confesando fe en un derramamiento del Espíritu Santo y un avivamiento mayor al experimentado hasta ahora.
Citan promesas bíblicas como Dios haciendo algo nuevo en el desierto y abriendo ríos en tierra seca, confiando en el crecimiento de la iglesia a derecha e izquierda según Isaías 54.
Declaran el fin de confusión, humillación y culpa, la guía y provisión divina en familias e iglesia, amor eterno de Dios y paz para la descendencia.
Afirman que vidas en ruinas emergerán por el Espíritu Santo, armas de destrucción serán impotentes y ningún enemigo triunfará, rogando crecer en fe para no perder bendiciones.
Oran por ensanchar la tienda, no estorbar el crecimiento, osadía para predicar, más convertidos, líderes multiplicados, escuelas de capacitación y economías generosas, consagrándose para un año de intimidad y servicio a la gloria de Dios.