Las nuevas imágenes transmitidas revelan edificios con paredes totalmente derrumbadas en la plaza central de Teherán, donde maquinaria pesada limpia los escombros acumulados por los ataques.
Lugareños realizan oraciones y colocan banderas nacionales en medio de las ruinas, mostrando resiliencia ante la destrucción causada por los bombardeos estadounidenses e israelíes.
Reza Bairaye, dueño de una tienda local, planea abrir un nuevo negocio en una zona concurrida tras perder su local anterior, ilustrando historias de vidas afectadas en Irán.
La población iraní no pide estos ataques y se moviliza desde el 28 de diciembre reclamando mejoras económicas, en un contexto que agrava su sufrimiento.