La doctora Malena Berger, endocrinóloga infantil del Hospital Austral, explica los factores que afectan el crecimiento infantil, como hormonas tiroideas, estrés que eleva cortisol, sobrecarga de tareas, problemas familiares, nutrición inadecuada, falta de sueño y genética parental. Detalla velocidades normales de crecimiento y cómo calcular la talla genética esperada promediando alturas de padres ajustadas por género.
La especialista aclara mitos como que todos los bajos salen a abuelos altos o que el deporte siempre ayuda, aunque el ejercicio general estimula hormonas de crecimiento, salvo en alta competencia. No siempre la falta de crecimiento se debe a mala alimentación; hay niños bien alimentados que crecen lento por retraso constitucional y pegan estirón después.
Proteínas de carne, pollo, huevos y lácteos mejoran el crecimiento en dietas sanas. El crecimiento cesa cuando cartílagos óseos maduran, alrededor de 14 años en nenas y más en varones, según edad ósea no cronológica.
La hormona de crecimiento se usa en deficiencia congénita o adquirida, niños pequeños al nacer (SGA), ciertas enfermedades genéticas frecuentes y crónicos renales, restituyendo rápido el crecimiento como en casos como el de Lionel Messi.